lunes, 10 de diciembre de 2007

no existir

(111)

"Lo que no tiene nombre no existe".
Es curioso como nuestra conciencia necesita nombrar las cosas y los hechos para darles forma y definirlos ("definir" es llevar a un fin). Es un ejercicio que a un ser silencioso de pensamiento como yo, jeje , le cuesta por la falta de costumbre. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que estamos ciegos y, cansado de gritarlo y hacer el marciano, me sumergí clamorosamente en la masa colectiva, dejándome arrastrar por esas decisiones que la sociedad acepta. Bien calladito. Es lo que hay. Sistema. No quise culparme de los errores de toda la humanidad. Esa responsabilidad pesa mucho. Y bueno, tengo que decirlo: ¡qué mal lo estamos haciendo, qué pandilla de cretinos somos todos!, ¡qué equivocados estamos!.

M.C. me dijo que el blog es bueno para volcar la rabia. Creo que funciona muy bien para muchas cosas, y últimamente llevo sobre mi cabeza un nubarrón. Podría ser de responsabilidad, miedo, no lo sé, otra vez la incertidumbre, pero esta vez vuelve con otra forma. Con la forma de los treinta y tantos.
En fin, zarpo y no sé muy bien donde voy.

(analisis 111)

Todo esto viene porque le estaba dando vueltas a estas frases para encontrarles un sentido. Esta es otra: "En el silencio se encuentra la esencia de las cosas".
Así que llego a la conclusión: "En el silencio, la potencia".
Parece un haiku.