domingo, 15 de marzo de 2009

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Todo aquello que el ser humano puede ver, contiene estética como una de sus propiedades. El concepto de estética en sí mismo, podríamos entenderlo como la ciencia que estudia las teorías de la belleza, que a su vez, por ser interpretable, ha dado lugar a corrientes que abarcan desde la filosofía a la sociología y la psicología. La estética es algo, como vemos, omnipresente en nuestras vidas, seamos o no conscientes de ello.
Si además, decimos que la estética es una ciencia, y entendemos por ciencia el conocimiento de las cosas por sus causas y su sistemática, podríamos pensar que la estética puede establecer unas leyes conforme a lo que es bello.
Estas afirmaciones, que se podrían razonar de forma lógica y desarrollada, habran despertado en vd. un sentimiento de duda más que razonable.

¿Qué es lo bello?

Quizá haya determinados contextos en los que sea posible enunciar unas normas conforme a la estética, pero, conforme al objeto de este texto (la creación plástica), está claro que no. El arte, y más concretamente el arte visual, es una de las obras del ser humano que, teniendo un poderoso vínculo con la estética, no acata normas, ni reglas, permanece indómito y siempre puede cuestionarse. Entonces... ¿qué es el arte?. Todavía nadie ha sido capaz de enunciar una definición convincente y, lo que es más importante, que englobe todo lo considerado "producción artística". El fotógrafo y teórico Joan Fontcuberta, dijo que la imagen es tán grande como el espectador; el mismo Platón, en su propuesta de sociedad ideal, sujeta a la razón pura, proponía eliminar la fábula, la poesía y otras artes imaginativas, por sustituir la verdad por lo inventado, por alejarse de lo razonable.
Parece que el arte es un estímulo que solo se da si es contemplado con una clara predisposición a buscar las huellas de lo que no es razonable, de lo que no se preve, de lo que corresponde al terreno de la locura, de lo irracional, de lo espiritual.
Todas las culturas, a lo largo de la historia, han producido algo que llamamos arte, y que, entre otras cosas, representa la esencia de las mismas. Es un denominador común. Sin embargo, no toda expresión artística nace del puro impulso del artista por materializar un sentimiento, que es la parte que aqui nos ocupa. Esa forma de arte, la que no tiene otra misión que la de satisfacer un deseo de trascender de lo físico y cotidiano, es la que nos hace humanos. Probablemente, no hay diferencias entre las Meninas de Velázquez y la "fuente" de Duchamp si el espectador es capaz de olvidar sus prejuicios y centrarse en lo espiritual de la obra, en lo que se esconde tras su apariencia física. Cuando todo lo que nos rodea responde a una estética, no se percibe, es como si lo estético no estuviera (como un sonido constante que no es percibido, puesto que no hay punto de referencia), es entonces cuando, algunos, tenemos la necesidad de materializar algo que nos permita llegar a ese estado. En este caso; el arte como acto o pensamiento, es fruto de la ausencia estética.
Al igual que no percibimos un sonido constante hasta que éste no desaparece (percibimos su ausencia), quizá solo podamos llegar al arte a través del no-arte, de su negación, de su exterminación.
En ocasiones, para decidir si algo es o no es una obra de arte, basta con la imposibilidad de razonar que no lo es, y esto a veces pasa.

Corbeau, lunes, 01 de octubre de 2001, 13:04:42.