miércoles, 8 de julio de 2009

s.g.



10-09-2003

Como cada septiembre empiezo a escribir una especie de diario. Esta vez voy a narrar los hechos que acontecieron poco antes de comprarme el coche.
Un día antes, creo recordar, cogí la furgoneta de mi madre para llevarle al mecánico. La razón de la visita era un cambio de una pieza de la dirección. Al principio no lo percibí. Una sombra reboloteó por el retrovisor. Me pareció un murciélago, como los que ví la semana pasada en los corrales de la casa de Bea en Serrate. Me asusté. Sus alas revoloteaban hacia la ventana.
El pájaro buscaba una salida desesperadamente. Detuve la furgoneta. Abrí la puerta trasera. Allí estaba inmovil.
Mi mano lo acarició un momento. Salió volando al instante hacia el oeste con el viento a favor.

Un día más tarde a la mañana era un día especial. Iba a comprarme mi primer coche. Dejé entrar a Rufo.
Rufo es un gato que recogí de la calle una noche en las calles de Zaragoza. Entonces era un gato pequeño y más o menos gracioso.
Con el Tiempo su cuerpo y su cabeza fueron haciéndose más grandes, al contrario que su cola, erectil y esquelética.
Le dejé entrar, como digo, para que tomara su desayuno. Yo estaba algo nervioso, por no decir bastante.
Rufo, en una de mis ausencia, tomo un trozo de carne de encima de la cocina. El sabe como yo, creo, que ese no es su lugar. Así que decidió bajarlo al suelo para comérselo más alegremente. Al verlo me invadió la furia y la rabia. Le dí una patada. Desapareció instantaneamente, como "arte de magia". Y yo no sabía donde estaba. Recapacité, pero ya era tarde.

Fuí a buscar mi coche. Realizar los papeles. El coche debía ir a nombre de mi madre, así que como ella estaba durmiendo por ir a trabajar de noche, yo, más mosqueado todavía, porque me dijo el día anterior que vendría, acabé falsificando su firma de buen gusto para poder realizar el papeleo.
Por la noche un pájaro gris con una raya amarilla como el que ví dentro de la furgoneta, estaba en las fauces de Rufo.
Mi hermano lo vió primero y comento: uno que ha caido.
Al día siguiente le pedí perdón al gato. Pareció perdonarme. Lo dejé entrar de nuevo, pero repitió su acción el la cocina con un filete ya hecho. Cuando lo hemos visto, lo hemos ahuyentado. Algo me dice que era demasiado tarde. Salió corriendo, esta vez era evidente como corría...me he comido la mitad del trozo. La otra mitad se lo ha comido la otra gatica. Aggata. No para de enseñar el culo con su espumosa cola. Es muy pesada.

El 9 de Septiembre del año 2003. Ahora es la noche del 10. Una luna llena, grande redonda cerca de Marte más cerca que nunca.

11 de Septiembre. Me gusta pensar en el trabajo que hacen los astros para que todo vaya variando.

El camino de los artistas, dejan huellas inmediatas de lo que ven. Pasado, presente, futuro. Son espectadores y actores. Los más conscientes.
Izquierda pensamiento. Derecha intuición.
Yo he perdido esa esperanza. dejo que me mezca el viento. Pero algo me alienta y me dice despierta. Haz tu camino.