domingo, 15 de noviembre de 2009

andando en la oscuridad



Cuando a veces me acuesto a oscuras, enciendo la luz de la habitación una décima de segundo, retengo la imagen de la cama y ya sé donde está cada cosa (la almohada, la apertura de la sábana). Apago la luz nuevamente y me dirijo a tientas hasta mi lecho. Eso es un anclaje.