domingo, 26 de septiembre de 2010

epílogo



Cuando nos conocimos, tú ya estabas aquí, parecías estar desde siempre. Yo no había visto nada, y algunas cosas no me gustaron. Fue inevitable verlas, una vez que fueron vistas, ¿lo recuerdas? Te excusaste por envolverme en tu aire.
- ¿Qué otra cosa podía hacer además de darte palmadas en el culo?
- Aún tengo las reminiscencias desde entonces, pero de eso no me acuerdo.
- Por eso te lo digo...
- A la derecha tenía una ventana alta y el horizonte. No me cansaba de mirarlo hasta que me cansaba y me iba por la puerta de la izquierda mientras el canto de los niños y los pájaros. Abajo los pájaros quedaban muy arriba, demasiado lejos y pequeños. Los juegos de los niños eran para perder o ganar, aunque lo importante era participar. Las reglas eran bobas. Todos quedaban bobos y me daba pena, pero amar resultaba tan sencillo.
- ¿Quieres acabar viendo un solo túnel?
- El asesinato no es la solución perfecta. Cuando saltaba era cuando la alegría era más intensa.
- Comer no era difícil, lo difícil era que pensaras que te aceptaban los demás en tu propia conciencia. Creías que tenías que ser útil, y todavía lo piensas.
- Cada vez tengo menos vergüenza, que no deja comer.
- Sí,te veo cada día más ancho.
- Esos son tus ojos.
- Quiero cerrarlos, pero veo a través de los tuyos abiertos. Cerradlos y soñadme.



(¿Qué te pone triste? ¿es nostalgia? ¿nostalgia de la alegría pasada? ¿no saber realmente qué es esto? Supongo que la finalidad es crear algo, un trozo de camino juntos).