No sé que me gusta de esto. No sé si es lo feo, lo villano, lo triste, lo estético...Si el sueño del niño que dibuja la casa con cuatro palos hecho realidad. Lo real, inverosímil...
Le hablé al buzón de voz del Siglo XXI. Rápido, sin cortapisas y con todas las ganas que tenía de hablarle desde hace años. Una frase rápida y colgué. Estaba Excitado. Al día siguiente para mi sorpresa me escuche en la radio. Mi voz dirigida a miles, quizás millones de oyentes. Una voz trémula, y dudosa dijo: "sólo tengo interesante que decir que creo que nadie tiene nada interesante que decir".